Skip to content

95 – Qué lindo que es estar en Mar del Plata

Publicado el 11 de noviembre de 2021

Como todo en estas cosas, tengo una buena y una mala.

“Empezá por la mala.”

Bueno, era el plan: la programación de este año se anunció el lunes y, si bien los que “tenemos amigos en los lugares correctos” teníamos pistas de tal o cual cosa, nadie sabía muy bien qué había en esa caja de Pandora que se había convertido uno de los dos festivales más importantes que tenemos en el país.

Sumado a eso, el catálogo —esa extraña forma que tenemos los que tratamos de analizar y sopesar el scope de lo proyectado— recién apareció ayer a la noche, así que esto va a ser un trabajo largo y bajo presión.

Pero quién soy yo para quejarme.

Como digo cada vez que hablamos de festivales —y solo porque “el público se renueva”, debería recordar la Film Festival Survival Guide de siempre, y me voy a autocitar sin vergüenza alguna:

“Lo primero que uno debería hacer frente a un festival es tratar de sopesar el catálogo: entender frente a cuántas películas potenciales estamos. Muchas veces festivales grandes, con 400 películas se vuelven inabarcables y son más frustrantes que otra cosa. Los que tienen un número más moderado, todo lo contrario.

Una vez que tenemos una idea del tamaño, deberíamos preocuparnos por su estructura: ¿Cuántas competencias y paralelas tiene? ¿Cómo están delimitadas esas muestras?

Hecho esto, lo más sincero es pensar cuánto tiempo le podemos dedicar, que generalmente se termina expresando en “quiero salir de este festival con equis cantidad de películas vistas.”

Una vez que pasamos por la ecuación de tamaño / estructura / tiempo, nos podemos poner a ver qué cosas hay para ver.

Siempre es mejor apuntar a cosas que no se vayan a estrenar (algo que, hoy por hoy, es todo) o que van a ser de más difícil acceso, pero eso ya va en gustos.”

Sobre todo con un festival relativamente grande como este —pasa también con Bafici— enfrentarse al catálogo suele ser una tarea titánica y, muchas veces, paralizante.

En festivales de tamaño más humano —no sé, aquellos que tienen cien películas dando vuelta— suele ser más simple ver para dónde encarar, agendar y salir con la mitad vista de hacerlo presencial.

De hacerlo presencial, bueno, son unas lindas vacaciones. Quiso la pandemia que creemos que terminó pero no termina de quedar del todo claro, que la modalidad online también sea una opción.

Obvio que, negociaciones de derechos y coso de por medio, no todas las películas van a estar disponibles para ver desde nuestras casas pero, si tuviera que hacer un arqueo a ojo, te tendría que decir que más de la mitad si están. La mejor forma de hacer esto es ir a esta sección y ver si la película que queremos ver tiene opción online.

Bueno, hechos los avisos parroquiales, veamos qué nos depara esta trigésimo sexta edición de Marpla.

Estructuralmente, no varía mucho de otros años: película de apertura —que es parte de la competencia internacional—, competencia internacional, competencia latinoamericana, competencia argentina —estas últimas de largos y cortos—, competencia Estados alterados y competencia de work in progress. Por el lado de los panoramas —películas importantes, pero fuera de competencia—, tenemos los clásicos Autores y Autoras, Retratos, la infantil Mar de chicas y chicos, la atravesada Hora Cero, la musical Banda sonora original y la novedad de Noches marplatenses, dedicada a películas de realizadores locales. En focos y retrospectivas está la posibilidad de ver películas de directores con mucha trayectoria que —en algunos casos— son difíciles de ver en sala. Y en los homenajes —algunos un poco traídos de los pelos, pero eso viene más tarde— una suerte de “clip de los muertos” de los Oscar, pero con películas proyectadas.

Ahí tenés la estructura, veamos que hay en cada una. Como siempre, el disclaimer de “Este newsletter no ve cortos ni tiene bendi, asi que las infantiles medio que te la debo” para que la recorrida sea sin sobresaltos.

La película de apertura es Petite maman (2021) de Céline Sciamma, directora de Retrato de una mujer en llamas (Portrait de la jeune fille en feu, 2019) que si tengo que ser muy malo tendría que decirte que está en la esquina de Incas y Torrent, pero no voy a ser esa persona.

El resto de la competencia internacional tiene cosas como Álbum para la juventud (2021) de Malena Solarz, que antes había hecho A propósito de Buenos Aires (2006), El invierno llega después del otoño (2016) y Una película hecha de (2019) en codirección y esta sería su primera película solista, además de ser una de las personas detrás de la querida Revista de CineDiários de Otsoga (2021) del ya clásico portugués Miguel Gomes, en este caso co dirigiendo junto a la francesa Maureen Fazendeiro; la yanqui mexicana El otro Tom, dirigida por los uruguayos Rodrigo Plá y Laura Santullo, responsables de Desierto adentro (2008), y Un monstruo de mil cabezas (2015); Espíritu sagrado (2021) del español Chema García Ibarra, director de cortos y medios, ahora con película debut sobre ufología y complots; la yanqui Hellbender (2021), una de terror extrañas de esas que nos gustan, dirigida por John Adams, Toby Poser y Zelda Adams —que se hacen llamar The Addams Family— que incluye secretos familiares, bandas góticas y coso; la iraní Hit the Road (2021) de Panah Panahi, el hijo de Jafar Panahi, así que no voy a opinar ni de cine iraní ni de cine de los “hijos de”; la coreana Kim Min-young of the Report Card (2021), una suerte de coming of age de “cómo cambiaste en la universidad”, pero con mirada oriental; y siguen las de “hijos de” con Quién lo impide (2021) de Jonás Trueba que, seamos buenos, ya dirigió Los ilusos (2013), La reconquista (2016) y La virgen de agosto (2019), la italiana —y de época— Re Granchio (2021) de Alessio Rigo de Righi y Matteo Zoppis en su primer esfuerzo conjunto; la suiza The Girl and the Spider (2021) de los ¿hermanos? Silvan y Ramon Zürcher en su primer largo codirigido sobre el estrés de una mudanza… ¿Será tan oscura como El incendio (2015)? Imposible saber y la georgiana What Do We See When We Look at the Sky? (2021) de Alexandre Koberidze, con una cita en la puerta de un jardín de infantes que se va a lugares impensados.

Fuera de competencia, pero en la sección internacional también está suizo-argentina Azor (2021) de Andreas Fontana, sobre un banquero que viaja a Argentina durante la última dictadura para buscar a un socio que ha desaparecido.

“Cuántas codirigidas”

Sí, parece ser una tendencia que vamos a seguir viendo.

Pasando la competencia latinoamericana, tenemos la uruguayo-argentina 9 (2021) de Martín Barrenechea y Nicolás Branca sobre un jugador de fútbol “promesa” en crisis; Aurora (2021) de la costarricense Paz Fábrega sobre una profesora de dibujo que ayuda a ocultar un embarazo de una alumna; la brasileña ¡y de animación! Bob Cuspe: Nós não gostamos de gente (2021) de Cesar Cabral, seteada en un mundo destruído y con un punk viejo de protagonista; la argentina Camila saldrá esta noche (2021) de Inés Barrionuevo, responsable de Julia y el zorro (2018)  y co-responsable de Las motitos (2020) sobre una chica que tiene que lidiar con la enfermedad —y el pensamiento retrógrado— de su abuela; la argentino-dominicana Carajita (2021) de Silvina Schnicer y Ulises Porra, dupla que ya codirigió Tigre (2017), sobre la relación entre una niña y si niñera; la peruana De todas las cosas que se han de saber (2021) de Sofía Velázquez Núñez, un homenaje al poeta César Vallejo a ochenta años de su muerte, filmada en su pueblo natal; la argentina El cielo está rojo (2020) dirigida por la chilena Francina Carbonell sobre el incendio de una cárcel trasandina que se cobró decenas de víctimas; la argentina El perro que no calla (2021), nueva película de Ana Katz que seguramente tenga estreno comercial, pero nunca está de más tener la primicia; Jesús López (2021) de Maximiliano Schonfeld, responsable por Germania (2012), La helada negra (2015) y La siesta del tigre (2016), en este caso ocupándose del duelo de un corredor de autos; la argentino-dominicana La encomienda (2021) de Pablo Giorgelli, responsable por Las acacias (2011) e Invisible (2017), una película ¡de naufragios!; la argentina Piedra noche (2021) de Iván Fund, sobre un kaiju —monstruo japonés— que los habitantes de una ciudad balnearia argentina sostienen que existe y la venezolana Yo y las bestias (2021) de Nico Manzano sobre un músico indie alienado que pasa por la situación de su país.

Ya fuera de competencia latinoamericana tenemos: El empleado y el patrón (2021) del uruguayo Manuel Nieto Zas, que ya nos trajo joyas como La perrera (2006) y El lugar del hijo (2013).

“Muchos apellidos conocidos por acá”

Verdad que sí.

En la competencia argentina tenemos Atlas (2021) de Guadalupe Gaona e Ignacio Masllorens, basada en los rastros que quedaron en el hoy Hospital Neuropsiquiátrico Moyano del paso un neurobiólogo alemán a finales del siglo diecinueve; Danubio (2021) de Agustina Pérez Rial, un documental sobre la instauración de Festival de Mar Plata durante el Onganiato y la diferencia entre la libertad que se vivía en esa fiesta del cine y la que no se vivía en el resto de las exhibiciones de cine, construída con material de archivo; Estrella roja (2021) de Sofía Bordenave sobre los cien años de la revolución rusa; Husek (2021) de Daniela Seggiaro, un documental sobre el choque entre un proyecto de urbanización y una comunidad wichi que habita esas tierras; La luna representa mi corazón (2021) de Juan Martín Hsu, una extraña copro argentino-taiwanesa con aires de registro personal del director viajando de Buenos Aires a Taiwán; Las cercanas (2021) de María Álvarez, responsable de las hermosísimas Las cinéphilas (2017) y El tiempo perdido (2020), esta vez contando la historia de dos hermanas gemelas pianistas y nonagenarias; Matar a la bestia (2021) de Agustina San Martín, una primera película que viene de festival en festival y promete un drama de frontera con elementos de película de terror; Metok (2021) de Martin Solá, cerrando la trilogía que empezó con Hamdan (2013) y La familia chechena (2015) con la historia de una joven monja en el Tibet; Noh (2021) de Marco Canale, Juan Fernández Gebauer y Ignacio Ragone, sobre la adaptación de una obra de teatro originalmente representada en el Barrio 31 que es llevada a Japón; Punto Rojo (2021), una nueva comedia negra de Nic Loreti; Reloj, soledad (2021), la nueva de César González si es que eso te interesa; Una escuela en Cerro Hueso de Betania Cappato, una película sobre una chica con espectro autista que es aceptada en una escuela rural; Las noches son de los monstruos (2021) una nueva película “de género” de Sebastián Perillo y Nuestros días más felices (2021) de Sol Berruezo Pichon-Rivière, sobre una septuagenaria que se despierta en el cuerpo de una niña de siete años y decide emprender una aventura infantil.

En la competencia Estados alterados tenemos la franco-india A Night of Knowing Nothing (2021) de Payal Kapadia, primer largometraje y ganadora en Cannes, si es que eso te dice algo; la estadounidense All Light, Everywhere (2021) de Theo Anthony, un documental de archivo con registros de cámaras puestas en los chalecos de los policías de la ciudad de Baltimore; la francesa Condition d’élévation (2021) de Isabelle Prim docu y ficción con material de archivo sobre el encuentro de una niña con alguien de otro planeta; la copro mexicana-vietnamita (!) Dark Light Voyage de Tin Dirdamal y Eva Cadena, parte del llamdo “Dogma de Hanoi”, filmada por una sola persona y con solo dos años para exhibirse, es un documental de un viaje a ver a un amigo condenado a muerte; la colombiano-española Eles transportan a morte (2021) de Samuel Delgado y Helena Girón, ambientada en 1942 cuenta la historia de tres condenados a muerte que deciden embarcarse en la misión de Colón a lo que después sería América; la portiguesa No táxi do Jack (2021) de Susana Nobre, la historia de un taxista que trabaja en Lisboa, pero que en su juventud emigró a Nueva York, blureando un poco los límites de la ficción, el documental y la autobiografía; la norteamericana Nuclear Family de Travis Wilkerson y Erin Wilkerson, donde el director y su esposa, que vivieron la paraonia nuclar hacen una suerte de road movie con su familia a los lugares donde ese miedo atómico estuvo más presente; la rusa Orpheus (2021) de Vadim Kostrov, un retrato de adolescentes trascendiendo a la adultez en una ciudad soviética abandonada a la buena de dios; la alemana-austríaca-coreana (!) Outside Noise (2021) de Ted Fendt, una suerte de coming of age adulto contado a través de unos días en la vida de dos amigas que están viviendo muchos cambios; la argentinaPR1NC3S4 (2021) de Raúl Perrone, porque bueno, en una de esas sos de esxs a lxs que les gusta hacerse ese tipo de cosas; la rumano-croata-checa-luxemburguesa Sexo desafortunado o porno loco (2021) de Radu Jude que teniendo en cuenta de quién viene, sería imposible encontrar una forma simple de explicarla, la franco-canadiense Ste. Anne (2021) de Rhayne Vermette, sobre el misterioso regreso de una mujer desaparecida por años y la argentino-española Sycorax (2021) de Lois Patiño y Matías Piñeiro que usa un personaje Shakespeariano para llevarlo a cualquier otro lado.

Sobre la competencia de Work in progress —esto es, películas sin terminar—, la verdad que no me voy a explayar mucho. Soy un militante de la película terminada, entiendo que estos espacios son importantes para que, justamente, muchas películas se terminen, pero ver algo a medio hacer y que te digan “acá va a un dinosaurio” o “acá le dice que lo ama”, la verdad que no es lo que más espero en la vida pero, como siempre, si es lo tuyo, adelante.

En el panorama Autores y autoras tenemos un poco “la crema” de lo que anduvo dando vuelta por otros festivales, con una propuesta variada y de “grandes nombres que no necesitan presentación, con el estreno mundial de Una mujer (2020), de Jeanine Meerapfel como película de apertura, además de After Blue (Paradis Sale) (2021) de Bertrand Mandico, Ahed’s Knee (2021) de Nadav Lapid, Compartment No. 6 (2021) de  Juho Kuosmanen, Drive My Car (2021) de Ryûsuke Hamaguchi, El poder del perro (2021) de Jane Campion, Fue la mano de Dios (2021) de Paolo Sorrentino, Hygiène sociale (2021) del siempre delirante Denis Côté, Il buco (2021) de Michelangelo Frammartino, Front of Your Face (2021) “la nueva” de Hong Sangsoo,  La isla de Bergman (2021) de Mia Hansen-Løve,  Memoria (2021) de Apichatpong Weerasethakul, Rey Richard: Una familia ganadora (2021) Reinaldo Marcus Green, The Lost Daughter (2021), debut como directora de Maggie Gyllenhaal, The Taking (2020) de Alexandre O. Philippe,  Train Again (2021) de Peter Tscherkassky, la esperadísima Veneciafrenia (2021) de Alex De La Iglesia y, bueno, Vortex (2021) de Gaspar Noé.

Sobre las infantiles, bueno, lo dije antes, no voy a opinar, porque no tengo bendi. Igual son seis, bastante menos que otros años.

Otra sección que ha sufrido los embates de una dieta fue Hora Cero, la de las medianoches que generalmente tenía alguna de las cosas más interesantes de ediciones anteriores, circunscripta a solo cuatro películas este año: la estadounidense Mad God (2021) de Phil Tippett, una suerte de homenaje al cine mudo con elementos de terror, la coreana Midnight (2021) del debutante Kwon Oh-seung, una de asesinos seriales, la también coreana Shark: The Beggining (2021), una suerte de Karate Kid en un reformatorio y la francesa —y genial— Titane (2020) de Julia Ducornau que, bueno, capaz que ya viste en tu casa si escuchás Hoy Trasnoche.

Y si Hora Cero está famélica, Banda sonora original está para internar y ponerle un suero: una sola película. En este caso la argentina Panash (2021) de Christoph Behl, una de “batallas de gallos” con grandes nombres de la escena hip hop local de protagonistas.

En Retratos: documentales de artistas hay ídems sobre María Luisa Bemberg, Hugo Pratt, Pino Solanas —con su película póstuma— y sobre ¡Felix “el chango” Monti!

Los Focos son sobre el cineasta experimental alemán Helke Misselwitz, si andás para algo así; sobre la actriz japonesa Machiko Kyo, protagonista de películas de Yoshimura, Mizoguchi, Naruse, Ichikawa, Ozu y varios más y sobre la obra como director de Clint Eastwood con siete películas repuestas.

El querido Museo del Cine, como parte de su incansable tarea, presenta un programa de cine de animación recuperado con obras de los años setenta de Rodolfo de Luca, Simón Feldman, Hector Compaired y Ricardo Alventosa y eso siempre debería ser festejado.

Como parte del centenario del actor y director Fernando Fernán Gómez van a proyectar Manicomio (1954). Hubiera preferido El extraño viaje (1964), pero quién soy yo para quejarme.

También van a pasar la reciente El libro de la imagen (2018) de  Jean-Luc Godard, por si todavía no la viste y andás con ganas de eso.

Se va a presentar un libro y hacer un homenaje a la obra del pintor y crítico Manny Farber, con películas del inglés Christopher Petit, el norteamericano Paul Schradery nuestro Nicolás Zukerfeld.

Como una suerte de In Memoriam habrá focos sobre la obra de los recientemente partidos David “Coco” Blaustein, la productora Paola Suárez y ¡Jorge Coscia! Sí, el de Luca vive (2002)

Pero quizás no estás acá para este peinado exhaustivo, sino para que te arme un top ten de las que yo me anotaría para ver. Bueno, ya que me presionás para eso, mi recorrido iría por acá:

Hellbender (2021) de John Adams, Toby Poser y Zelda Adams
The Girl and the Spider (2021) de Silvan y Ramon Zürcher
El empleado y el patrón (2021) de Manuel Nieto Zas
El perro que no calla (2021) de Ana Katz
Danubio (2021) de Agustina Pérez Rial
Las cercanas (2021) de María Álvarez
Matar a la bestia (2021) de Agustina San Martín
All Light, Everywhere (2021) de Theo Anthony
Hygiène sociale (2021) del siempre delirante Denis Côté
Veneciafrenia (2021) de Alex De La Iglesia

Dejando de lado obviedades como Titane o la nueva de Sciamma que, o ya vimos, o veremos seguramente en sala en algún momento.

— y, obvio, todo lo que den el la retro de Coscia (???)

Pero, naturalmente, ese es mi recorrido y el de cada unx es distinto. Quizás, como sugerí al principio, lo mejor sea agarrar el catálogo —esta comprobado históricamente que nunca uno de estos volúmenes ha mordido a nadie— y te anotes para ver las cosas que más te resuenen porque, como ya dije mil veces, no hay un camino señalizado hacia la cinefilia, unx va probando rutas que llevan a ligares —o a la nada misma— y con eso engordando este aprendizaje que no debería terminar nunca.

“Ah, qué sentimientos que te salió eso.”

Dejame vivir.

El festival de Mar del Plata comienza el 18 de noviembre y termina el 28 del mismo mes. Si no estás para hacer la turística, fijate cuáles están online y vivilo a la distancia.

Compartir