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85 – ¿Otro streaming más?

Publicado el 2 de septiembre de 2021

Hola, cómo estás. Bienvenidx a Míralos Morir, el newsletter que jueves a jueves (y martes a martes, si estás para tener una actitud heroica) intenta ser esa muletita que te ayuda a caminar por el mundo de la oferta cinéfila.

Esta semana, una nueva patriada de este servidor.

No me voy a tirar flores, nunca lo he hecho ni lo haría, peeeero, barrer un streaming por más de  veinticuatro horas hábiles debería tener algún tipo de premio.

“Pero callate la boca gordo internet, dame las películas.”

Bueno.

Pero antes, un poco de historia.

Bueno, de contextualización en realidad. Historia es otra cosa.

Hace un par de años, Disney compró Fox, un estudio que tenía productos que se acercaban más a lo que le podía interesar a la compañía del ratoncito (animaciones, infantiles, esas cosas) y tenía otros productos que no, claro. Del mismo modo que la propia Disney no sabía muy bien qué hacer con los productos de sus subsidiarias más border como Touchstone, por ejemplo.

Y ahí se les ocurrió primero cambiarle el nombre a Fox (cadena) y ponerle Star y bueno, todo lo demás fue cayendo.

(Sí, obvio que hay miles de intringulis en la adquisición de Fox por parte de Disney, pero para acelerar un poco.)

El lanzamiento a nivel “Latam” fue el martes. Si prendiste un poco la tele —o si fuiste atropelladx por un preroll en Youtube o dónde sea— probablemente hayas bajado las esperanzas desde el costado cinéfilo.

Porque Star+ tiene más ánimos de “canal de cable todoterreno” que de streaming. Incluye el catálogo completo de Fox Televisión y cosas de ESPN, al punto de que ¡el Pollo Vignolo! es parte del spot.

Y nada dice “¿Cuántas de Hitchcock habrá?” como el Pollo Vignolo en la promo.

Spoiler alert: no hay ninguna. Entendible, si seguiste las entregas de Alfred que terminaron hace unas semanas y no te cruzaste con “el período Fox”

Pero no estamos acá para hablar del Pollo Vignolo o si sabe quién el Hitchcock. Sería hermoso que sí, y recién ahí hacer un envío.

Estamos acá para ver si “el streaming nuevo de esta semana” vale la pena o no, y si vale la pena en qué lugar del ranking lo deberíamos poner: si desbanca a alguno, si empata, si gana o si qué.

Ah, te pusiste nerviosx.

No demoremos más esta peinada.

Si la hacés por web, probablemente montes en cólera exclamando “¡Diez de terror nada más!”, pero se ve que es algo que deberían hablar con la gente de sistemas (?) porque en la app aparecen muchas (bueh, muchas: algunas) más.

Al igual que el bello sistema de cualquier streaming que haya barrido en este humilde medio, las películas se cruzan de género a género —será que se autoperciben comedias y de acción— y capaz que una te aparece bajo tres o cuatro, como parte del “engorde” ese que hablamos cada vez que nos metemos a bucear uno de estos catálogos.

Y, en este caso, al igual que lo que pasa con HBOMax, por alguna razón se les da por la de ordenar alfabético.

De todas maneras, a diferencia de cualquier otro streaming que hayamos revisado por acá, tiene una opción de “todas las películas”, una movida bastante valiente, teniendo en cuenta que queda al desnudo un secreto que muchos otros tienen bajo cuatro llaves que es: ¿y cuántas películas tenés?

Bueno. A grosso modo, la suma da unos 600 títulos.

Te puede sonar a mucho, o a poco, dependiendo los kilómetros de videoclub que hayas tenido en tu vida y, de haberlos tenido, que tan provistos estaban los locales a los que ibas.

En fin.

Valiéndome de la opción “todas las películas”, voy a hacer la peinada yendo y viniendo de género en género y hablando de las películas en orden alfabético, porque eso es lo que hubiera querido Walt Disney (?)

“Pero yo veo la lista y no está alfabética”

No, claro. Porque el alfabético lo dictamina el título original y no el local.

“Pero no es el título local”

Muchas veces no: es el título “Latam” que a veces coincide con el local y otras no.

“¿Y entonces cómo hacemos?”

Bueno, me tomé el trabajo de poner el título original junto al “Latam” —algo que, por cierto, a menos que cambies las preferencias de idioma no hace casi ningun streaming— y de linkearte cada título.

“Pedir más sería camarones.”

Estás en lo cierto.

Empecemos de una vez.

Y el recorrido no empieza en una nota muy alta, pero tenés Dos armas letales (2 Guns, 2013), una comedia de acción con Denzel y Mark Wahlberg que, bueno, si no tenés mejor plan…

Sube un poco con Exterminio (28 Days Later. 2002) de Danny Boyle, la de los “zombies rápidos” filmada en video digital porque, bueno, era la época de hacerse los modernos.

Y ¿vuelve a bajar? con Exterminio 2 (28 Weeks Later, 2007), de Juan Carlos Fresnadillo —de quien te recomiendo que veas ya mismo Intacto (2001) que no está en el catálogo, pero bueh— que en su momento me gustó muchísimo pero, no te voy a mentir, jamás volví a ver.

Entre los pocos clásicos está Adiós a las armas (A Farewell to Arms, 1957) dirigida por John Huston en las sombras.

Pero si de clásicos se trata, también tenés Abraham Lincoln: Cazador de Vampiros (Abraham Lincoln: Vampire Hunter, 2012) para que nunca nos olvidemos que esto —y varias más con un concepto parecido— a alguien alguna vez le parecieron una buena idea.

Pero si estás para una ciencia ficción, y viniendo de alguien que no comulga mucho con ella, te tengo que decir que Ad Astra: Hacia las estrellas (Ad Astra, 2019) de James Gray es bastante un planazo.

Ojo, si no sentís culpa alguna, podés tranquilamente clavarte un Avión Presidencial (Air Force One, 1997) y descubrir que el cine de entretenimiento dirigido por Wolfgang Petersen es, definitivamente, mucho mejor.

De más está decir que está Alien (1979) de Ridley Scott Aliens (1986) de James Cameron y Alien 3 (1993) de David Fincher. También están todas las otras que trataron de hacer después, pero paqué. Si me apretás un poco, casi que te digo que la de Fincher es la mejor, pero no estamos listos para esa conversación.

Pero esperá que los clásicos nos pueden traer sorpresas como El caimán humano (The Alligator People, 1959), que si justo andabas con ganas de suspender la incredulidad puede ser una verdadera gozada.

Si te gustan las de robos bien armados, y capaz que esta te pasó por el costado, tenés Animales norteamericanos (American Animals, 2018) de Bart Layton, el que dirigió la increíble The Imposter (2012) que, no te ilusiones, no está.

Tambíen podés encontrar (si no la viste cien veces en el cable y hasta con tandas publicitarias) Gánster americano (American Gangster, 2007) de Ridley Scott.

Pero como este es un newsletter que no discrimina por gusto, y porque la escena del burro es la escena del burro, está Despedida de soltero (Bachelor Party, 1984), de la época donde todavía guardábamos esperanzas sobre la carrera de Tom Hanks (?)

Están las dos primeras de Volver al futuro (Back to the Future, 1985), pero todos sabemos muy bien que la que vale la pena en serio es la primera y la otra es todo pilchita e influencers llorando niñeces que no tuvieron.

Y hablando de niñeces que sí tuvimos —no por edad, pero sí por lo poco que se reciclaba la tele en mi época— está la película de la serie de Batman (Batman: The Movie, 1966) con Adam West y Burt Ward. Sí, la del repelente para tiburones. Dark Knight LTA.

Pero bueno, estás pasando por una fase más intelectual y querés algo más indie, entonces en una de esas te viene bien La Batalla de los Sexos (Battle of the Sexes, 2017) de Jonathan Dayton y Valerie Faris, los de Pequeña Miss Sunshine, que también está, pero todavía no llegamos con el alfabético.

Por si te dan ganas de rever una película que ha mejorado mucho con los años, podés hacer lo propio (o ver por primera vez, nadie te está mirando para juzgarte) La playa (2000) de Danny Boyle, una película infilmable hoy.

¿Hay de Carpenter? Bueno, está Rescate en el barrio chino (Big Trouble in Little China, 1986) que quizás tenga sus detractores, pero ni idea porque los tengo a todos bloqueados.

Otra que si no la viste hasta el hartazgo en el cable puede rendir es Borat: El Segundo mejor reportero del glorioso país Kazajistán viaja a América (Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, 2006) de Larry Charles.

De la saga de Bourne hay dos: La supremacía Bourne (The Bourne Supremacy, 2004) y Bourne: El ultimátum (The Bourne Ultimatum, 2007) que, si no me falla la memoria, son “la dos” y “la tres” y, si no me falla la memoria de nuevo, recuerdo que “la mejor es la tres”, pero no anotes nada de esto como palabra santa.

Hay poquitas de Scorsese, entre ellas está Vidas al límite (Bringing Out the Dead, 1999), que quizás no sea su momento más inspirado. Recuerdo que en el momento del estreno la definíamos como “Mi tío vio MTV”,. Habría que ver cómo envejeció. La película, Scorsese muy bien: mucho mejor que el pancho de james Gunn.

De John Woo solo están las americanas. El orden alfabético nos hace chocar con su debut en suelo yanqui: Código Flecha Rota (Broken Arrow. 1996) película que esperé más que la mañana de Reyes.

¿New Hollywood? Bueno, tampoco es para descorchar nada lo que hay, pero está Butch Cassidy & Sundance Kid (1969) de George Roy Hill con guión de William Goldman, que no es poco, pero tampoco suficiente.

¡A ver esos años noventa! ¿Volvieron? Que vuelvan a lo grande con Reacción en cadena (Chain Reaction, 1996), una película que nadie nombró en voz alta después de 1999, pero que es de Andrew Davis, el director de El fugitivo que, obvio, tampoco está.

Viste al Che de Gerardo Romano en Sin condena, pero… ¿Viste al Che! (1969) de Omar Shariff dirigida por Richard Fleischer? Esa disforia de etnias sí que se puede ver.

Si estás para una rareza que solo podía dar el cine yanqui de los setenta, entrale a Permiso para amar hasta medianoche (Cinderella Liberty, 1973) de Mark Rydell y después me contás.

Muchas veces cuando se argumentan las razones por las que apareció el New Hollywood, se suele decir que porque el Hollywood tradicional había perdido la brújula y estaba haciendo superproducciones para nadie. Qué mejor oportunidad que ver ese accidente de tránsito de cerca con Cleopatra (1963) de Joseph L. Mankiewicz.

Pero quizás eso no sea lo suyo y estés más para un ciclo “los ochenta dieron para todo”. Qué mejor que empezar con Coctel (Cocktail, 1988) de Roger Donaldson una película que hoy, casi seguro, defendería a las piñas.

¿Otro Scorsese? Bueno, uno un poco más auspicioso: está El color del dinero (The Color of Money, 1986) o, como me gusta llamarla a mí, “El pool se filma así.”

Si andás con ganas de una de cowboys y no cancelaste a John Wayne por algo que dijo en una entrevista hace 50 años, tenés Los comancheros (The Comancheros, 1961) que, quizás no sea su página más brillante, pero es de Michael Curtiz y a mí me basta.

Pensar que en una de esas nunca viste Comando (Commando, 1986) sin que esté doblada ni con cortes en la tele. Puede ser una linda oportunidad de acercarte a la obra de Mark L. Lester (?)

Ojo que está Compulsión (Compulsion, 1959) de Richard Fleischer que, si nunca la viste, te  puede dar más de una sorpresa. Orson Welles dirigido por otro, por empezar. Sí, ya estaba entrando en la mala.

¿Otra de los noventa? ¿Qué tal Marea Roja (Crimson Tide, 1995) de Tony Scott, que en la época se decía que su guión había sido “salpimentado” por el propio Tarantino? Andá a chequearlo, obvio.

Por algún extraño misterio de derechos revoleados, está Damien: La profecía II, pero ninguna otra de la saga. ¿Aparecerán? Andá a saber.

Hablando de sagas completas, están todas las de esta, pero voy a ser bueno y decir que está Duro de Matar (Die Hard, 1988) y Duro de matar: La venganza (Die Hard with a Vengeance, 1995) que son las buenas porque son las de John McTiernan. Es hora de que nos sinceremos.

En una de esas nunca viste Pelotas en Juego (Dodgeball: A True Underdog Story, 2004). Esa deuda se termina hoy. Y ya que estás en esa, preguntate por qué no hay más comedias así ni casi comedias en general. Perdón por el finde depresivo.

Quizás no en una página tan alta como la anterior, tenés Hey, Dónde esta mi Auto (Dude, Where’s My Car?, 2000), una película que si se estrenara hoy, la pondría en el top ten del año.

Denostada en su época, una obra maestra total de Tony Scott. Sí, tenés la chance de redimirte y volver a ver Déjà Vu (2006) con los ojos de hoy y volverte locx.

Como parte del catálogo de Touchstone que andá a saber qué van a hacer con él, asoma su cabeza Ed Wood (1994), probablemente la biopic más hermosa de la que se tenga noticia. Y quizás una de las pocas buenas de Tim Burton, pero el mundo no está listo para hablar de eso.

Los años ochenta fueron raros. Y está Enemigo mío (Enemy Mine, 1985) de Wolfgang Petersen para atestiguarlo. ¿No la viste? te envidio sanamente.

Si estás para un thriller que voló debajo del radar, tenés Consigna: Matar al testigo (Eyewitness. 1981) de Peter Yates. Mil veces más efectiva que esas v*rgas escandinavas que te comés por Netflix y mucho más corta.

¿John Woo en América parte dos? Y con su mejor película: si no sos hincha de Contra/cara (Face/Off, 1997) manejás el patrullero.

¿Prestigio? ¿Oscars? ¿Y que encima sea buena? La favorita (The Favourite, 2018) del querido Yorgos Lantimos está para ver, por si todavía no te pasó.

Pero si lo querés es ver cómo una película envejeció mal, podés ver El club de la pelea (Fight Club, 1999) de David Fincher y alegrarte de que dirigió todas las otras.

¿Un western con Elvis? El cine dio para todo. Y Estrella de fuego (Flaming Star, 1960) está en el catálogo para que lo compruebes.

¿Y de Cronenberg? ¿Hay de Cronenberg? Bueno, está La mosca (The Fly, 1986) quizás la remake más superadora de la historia del cine.

Y a veces la vida te da alegrías, porque está Contacto en Francia (The French Connection, 1971) de William Friedkin. También está la II, ahí no me hago responsable, por más que sea de Frankenheimer.

Como parte del ciclo “películas como estas no se filman más en la puta vida” tenés Desde el Infierno (From Hell, 2001) de los hermanos Hughes, una extraña adaptación sobrenatural de la leyenda de Jack el destripador. Si, esto fue un estreno grande hace veinte años.

¿Hay de De Palma? Bueno, está La furia (The Fury, 1978), quizás no su mejor página. Aunque hay una más, pero vas a tener que esperar al alfabético.

¿Un musical? ¿Y de Howard Hawks? Bueno, podés ver Los caballeros las prefieren rubias y matar dos pájaros de un tiro.

Pero no, vos querés ver thrillers. Bueno, vamos con uno que tiene uno de los mejores jumpscares de la historia del cine: La Mano que Mece la Cuna (The Hand That Rocks the Cradle, 1992) de Curtis Hanson con la Rebecca de Mornay más mala que alguien haya podido ver.

Pero si vas de acá para allá con morral y auriculares grandes, en una de esas te dan ganas de volver a ver Alta fidelidad (High Fidelity, 2000), la película que más daño le ha hecho a los que iban de acá para allá con morral y auriculares grandes antes de que se estrenara.

Si querés surfear la ola del thriller político que fue un boom post JFK (1991) de Oliver Stone… No, no está esa, pero está Hoffa (1992) de Danny DeVito director, que bastantes alegrías nos dio.

Es mi obligación como persona con sangre en las venas avisarte que están tanto Loca academia de pilotos (Hot Shots!, 1991) como Loca Academía de Pilotos 2 (Hot Shots! Part Deux, 1993) y es mi obligación también decirte que la segunda es muy superior.

Si estás para un doble programa, podés agarrar El color del dinero que está más arriba y combinarla con El jugador (The Hustler, 1961) de Robert Rossen y en una de esas te pasan cosas.

Andá a saber en qué revoleo de derechos quedó Kagemusha: La sombra del guerrero (Kagemusha, 1980) de Akira Kurosawa acá para ver. Bueno, si estás para samurais y colores estridentes, adelante.

Tengo la sensación de haber visto pasar Laura (1944) de Otto Preminger por otro streaming hace poco, pero no confíes en todo lo que te digo.

Pero, si de revoleos de derechos se trata, difícilmente se pueda superar que está El gatopardo (Il gattopardo, 1963) de Luchino Visconti con sus tres horas y pico de duración si andás con ganas de animarte.

Y el alfabético finalmente llegó a Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 1997) una indie de esas de sentirse bien que fue abusada por directores de arte de publicidad de maneras inimaginables.

Otro poquito de New Hollywood con MASH (1970) de Robert Altman, una comedia sobre un hospital en plena guerra de Corea. Sí, se podía en los setenta.

Está la hermosa Miller’s Crossing: De paseo por la muerte, quizás una de las más interesantes y menos vistas de los hermanos Coen. A por ella si se te pasó.

Si no la llegaste a ver en su corta carrera en las salas, tenés revancha con la uruguaya Así habló el cambista (2019), increíble película de Federico Veiroj.

¿Una comedia que ganó un Oscar? Bueno, okey, es extremarla un poco. Pero está Mi Primo Vinny (My Cousin Vinny, 1992), protagonista de la leyenda de Jack Palance borracho leyendo cualquier nombre en el Oscar de mejor actriz secundaria.

¿Una de Scorsese, Coppola y Allen? Bueno, ahora que está cancelado, podés evitar su episodio. Está Historias de Nueva York (New York Stories, 1989) y, spoiler alert, la mejor es la de Martin, obvio.

Orgullo catastral con Nueve reinas (2000) de Fabián Bielinski. Y no lo digo porque sea la única argentina que hay. Es la única que no da vergüenza recomendar. Dejo sembrada esta duda ¿El aura (2005) no debería estar?

Si nunca viste Enredos de Oficina (Office Space, 1999) estás en deuda contigo mismx. Y si la viste por la tele, también. Una de las mejores comedias de los años noventa.

Bueno, otro De Palma. Uno más celebrado. No por mí, pero no te voy a dejar que no lo celebres vos. Ahí tenés Un fantasma en el paraíso (Phantom of the Paradise, 1974).

¿Una película bien escrita? ¿Por Larry Cohen? Sí, está Enlace Mortal (Phone Booth, 2003), quizás una de las mejores películas que Joel Schumacher haya filmado jamás.

Otra de los Coen y una de mis favoritas: Educando a Arizona (Raising Arizona, 1987), donde ya se podía empezar a ver su forma de filmar posterior y con un joven —y por cierto bastante cercano a sus papeles actuales— Nicolas Cage.

Por si no la viste en cine —o bajada, acá no estoy para juzgar— está Boda Sangrienta (Ready or Not, 2019), una de las comedias negras más divertidas del ¿ante? año pasado.

Tengo un muy grato recuerdo de Romy y Michele (Romy and Michele’s High School Reunion, 1997), una comedia de reunión de egresados que, si no me falla la memoria, tenía la crueldad necesaria.

Si estás para un rato de pasarla bien de pasarla mal, tenés Lazos Perversos (Stoker, 2013) de Park Chan-Wook, una pasadita por Hollywood del director de, entre otras, Sympathy for Mr. Vengeance (2002) y Oldboy (2003).

Como entiendo que puede ser importante para alguien, y que ese alguien tranquilamente podés ser vos, te aviso que están Búsqueda implacable (Taken, 2008), Búsqueda implacable 2 (Taken 2, 2012) y Búsqueda implacable 3 (Taken 3, 2014), para que después no me andes diciendo que soy un insensible con el sufrimiento de Liam Neeson.

No se hacen más comedias como Loco por Mary (There’s Something About Mary, 1998) y es una verdadera pena. Por suerte queda como testimonio de una época menos ofendida por todo.

Si estás para una de Terrence Mallick justo antes de que empezara a filmar salvapantallas de Windows es tu día de suerte, porque tenés La delgada línea roja (The Thin Red Line, 1998) que ni en pedo es de cagarse a tiros, pero se soporta.

Y pensar que cuando se estrenó El Protegido (Unbreakable, 2000) la crítica no se había dado cuenta que era una película de superhéoes. Se ve que no había influencers.

Es mi obligación moral avisar que está la genial Perturbada (Unsane, 2018) mejor película de ese año y demostración cabal de que cuando Soderbergh da en el blanco es un genio.

¿Marlon Brando haciendo de Emiliano Zapata? ¿Dirigido por Elia Kazan? Bueno, tenés Viva Zapata (1952) para meter en doble programa con la del Che de Omar Shariff.

Si andás con ganas de sentir lo que sentíamos los que fuimos contemporáneos de Sábados de súper acción, tenés Viaje al fondo del mar (Voyage to the Bottom of the Sea, 1961) de Irwin Allen, que puede que te devuelva la fe en la Humanidad.

Bajo el increíble titulo de El Poder y la Avaricia se esconde (Wall Street, 1987) de Oliver Stone, la película que más daño le hizo a esos que te quieren convencer de que timbear en la bolsa es la solución de todo en videos de YouTube. Esa y Billions, pero acá no se habla de series.

Si estás para una de esas de cuando los thrillers medio pelo eran hasta buenas películas, tenés Revelaciones (What Lies Beneath, 2000) de Robert Zemeckis, que puede hasta ser una medio sobrenatural. O no. O sí.

Si estás para otra de Elvis está también Corazón rebelde (Wild in the Country, 1961) que tampoco es ninguna obra maestra, pero quién me preguntó.

Quizás para un doble programa con El caimán humano tenés Brujerías (Witchcraft, 1964) con un Lon Chaney Jr. algo… crepuscular. Sí, cuando quiero ser amable soy muy amable.

Entre las pocas rarezas tenemos Los hechiceros de la guerra (Wizards, 1977) una película de animación de Ralph Bakshi, responsable por Fritz el gato (Fritz the Cat, 1972) y Heavy Traffic (1973) que, obviamente, no están.

Y siendo alfabético como es, cerramos esta peinada con Zardoz, solo para que veas, si no viste va, a Sean Connery con esa pilcha ridícula.

Y eso vendría siendo todo, pero… no.

Totalmente fuera de catálogo y como quien dice “Cuidado ahí: hay mierda”, estoy en la obligación de avisar que está Bañeros 5: lentos y cargosos (2018) de Rodolfo Ledo, vos elegí cómo te querés cagar la vida.


“Vos dijiste que ibas a hacer un ranking. Yo quiero mi ranking.”

Bueno, qué hinchapelotas, dale.

Si suponemos que, en base a lo que estuvimos peinando, el mejor streaming para nuestros gustos —y asumo que buscamos más o menos lo mismo— es HBOMax y que el segundo puesto —nuevamente asumiendo lo mismo— se podría compartir entre Qubit y Amazon —dependiendo de las ganas que tengas de luchar contra esas interfaces— Star+ quedaría después de Netflix que, por “temas de conversación y ser el estándar” quedaría tercero.

Sí, no es muy auspicioso ni nada, pero la verdad que pocas cosas sorprenden, hay una selección casi nula de clásicos que prácticamente se pueden contar con los dedos de una mano y el resto de lo que encontramos tiene ese tufillo a “película que vimos doblada en el cable mil veces.”

Ahora, como diría Lucho Avilés, un manto de piedad: cabe la posibilidad de que muchas de las películas del catálogo de Fox estén dando vueltas por otras plataformas, esperando el momento de que se venzan los derechos para entrar en Star+.

Ahora, ya destapados de ese manto de piedad, también cabe la posibilidad, y sobre todo viendo que del catálogo de Fox no hay nada muy risqué ni nada, que Disney esté abrazando a todo con sus alas de murciélago conservador y “para toda la familia” y que nada de todo eso aparezca nunca.

El tiempo lo dirá.

Si me cruzaras por la calle y tuviera que resumir todo esto en dos líneas te diría: “Si agarrás alguna promo, sí. Precio completo ni de casualidad.”

Y ahora, citando a Guillermo Nimo: “Por lo menos así lo veo yo.”

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