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25 – Todo lo que siempre quisiste saber sobre Psicosis (de Gus Van Sant)

Publicado el 9 de julio de 2020

Bueno, ya pasaron más de 20 años de una película que podríamos denominar como ¿ególatra? ¿fallida? ¿innecesaria?

Si buscás trivia boba de esa que hay por miles, muchas veces en forma de slideshows que consumen clicks vorazmente mientras te llenan de banners que nunca leés, sabrás que: fue filmada con la venia de Patricia Hitchcock, la hija de, que Van Sant la quería filmar tal cual con los mismos errores, que el cameo de Van Sant está en el mismo lugar que el de Hitchcock y varias cosas más que pueden hacer un lindo video de curiosidades en YouTube pero que probablemente te aporten algo bastante cercano a un carajo.

Me parece que la primera pregunta que nos deberíamos hacer es si la remake de Psicosis fue realmente necesaria.

Bueno, o por lo menos esa era la pregunta que nos hicimos todos cuando la anunciaron, cuando la filmaron, cuando vimos el afiche, cuando vimos el trailer… y cuando la vimos.

Claro que con un criterio subjetivo, cualquier película es innecesaria y, dependiendo de la subjetividad con la que que te encuentres, probablemente todo el arte también lo sea.

Pero, si nos ponemos a hilar un poco más fino, quizás la remake de Psicosis era un poco más innecesaria que otras películas de 1998. bah, no sé si Godzilla, pero: no me quiero ir por las ramas.

Como sostuve hace dos minutos, nadie puede realmente decir si algo es innecesario o no sin recurrir a la subjetividad y lo que para mí es una aberración para otrx es lo que lleva tatuado y viceversa.

Sí había en esa remake un tufillo a falta de respeto. A meterse con algo que nadie se había metido antes. Una barrera del “con eso no se jode” que nadie había cruzado antes.

De entrada se sabían las reglas del juego: iba a ser una remake plano a plano, como si se volviera a filmar “en colores” lo que Hitchcock había decidido filmar en blanco y negro.

Y ahí fue donde la película no decepcionó a nadie: efectivamente era así. De hecho, si un extraterrestre que no sabía de la existencia de la original la veía, se podía llegar a encontrar con un thriller sólido. Sin mérito alguno para los que conocían la interna, pero sólido.

Y ahí hay un ítem más para meter en la lista de preguntas: ¿fue realmente justo el odio que tuvo la película cuando se estrenó?

Es extraño, porque va a sonar a defensa, pero igualmente: la verdad que no.

Formalmente es una película correcta que, como dije antes, carece absolutamente de originalidad. No es la primera (y seguro que tampoco va a ser la última) en hacer una cosa así. En lo que sí fue la primera (y seguro que va a ser la última) fue en hacer este intento.

Claro que no era la primera vez que una película de Hitchcock se hacía de nuevo. Bueno, más o menos: algunas de las obras en las Hitchcock basó sus películas tuvieron múltiples adaptaciones y, esto sí es cierto, Hitchcock hizo una remake de su propia película con las El hombre que sabía demasiado (The man Who Knew Too Much) de 1934 y 1956.

Claro que si vemos las dos El hombre… palmo a palmo (que, la verdad, es un lindo ejercicio que te recomiendo) nos vamos a encontrar con una premisa parecida y dos películas bastante distintas.

Pero volvamos a la película que nos ocupa hoy, basta de distraernos con Hitchcock (?) y tratemos de entender por qué pasó esto.

¿Por qué pasó todo esto?

Para entenderlo, empecemos por situar a Gus Van Sant en espacio-tiempo 1998. Venía de ganar relevancia por las nueve nominaciones a los Óscar de En busca del destino (Good Will Hunting, 1997) y, antes de eso, venía siendo uno de los indie darlings de los años ochenta y noventa con películas como Mala noche (Bad Night, 1985), Drugstore Cowboy (1989), Mi mundo privado (My Own Private Idaho, 1991) y la un poco más remunerada Todo por un sueño (To Die For, 1995).

Van Sant podía, en 1998, hacer lo que quisiera. Son muchas las historias donde un estudio dio poder total a un director y el director, bueno, no trabajó nunca más. La remake de Psicosis, parecía, iba a ser una de esas.

Por lo menos a juzgar por la taquilla, que fue a nivel mundial menos de la mitad del costo de hacerla.

Y la vergüenza, porque uno puede hablar de guita todo el día, pero la vergüenza no se va.

La cosa fue un misterio enorme, porque nadie hablaba mucho de la película. Ni los actores, ni Van Sant, ni nadie. la remake de Psicosis se había convertido en ese tío que todos ven en Navidad decir barbaridades e ignoran el resto del año.

Lo cierto es que hace dos años Van Sant estuvo de invitado en WTF el podcast de Marc Maron y, si podés sobrevivir a una entrevista donde el entrevistador quiere hablar más y ser más importante que el entrevistado, sabrás que habló de Psicosis y tiró un poco de luz sobre el asunto. Y parece que la cosa era más atravesada de lo que pensábamos.

Y por atravesada digo nivel “el FBI experimenta con LSD y sus agentes”

Bueno, no tanto. Citemos textual:

“Hay una razón por la que la hice y es que el aprendizaje fue el proceso de hacerla y no necesariamente el resultado.

No era para aprender de Hitchcock, era algo que pasaba en los años noventa: el chiste que se solía hacer sobre los ejecutivos era que preferían hacer una secuela o una remake antes de hacer una película original para evitarse el riesgo.

Preferían continuar una historia que el público ya conocía y se la pasaban buscando de qué forma hacerlo.

Ahora nos dimos cuenta que eso se hacía con los comics, pero en ese momento no se habían avivado.”

Por lo que sigue diciendo Van Sant, tampoco estaba entrando al proyecto sin saber las consecuencias:

“Hablaba con Danny Elfman, a quien yo quería para que haga la banda de sonido porque era tan bueno haciendo bandas sonoras al estilo de Bernard Hermann y me dijo:

— Vos sabés que te van a matar si hacés esto. — ¿Quién me va a matar? — Todos. Los críticos. Todos los que aman Psicosis te van a matar.

Y yo lo traté de convencer de que era un experimento, que no importaba a quién mataban, que no me importaba si me mataban.

Y cuando me mataron, me dolió”

¿Qué fue de la carrera de Van Sant después de Psicosis? Siguió, la verdad.

Algo que no se puede decir de otros que se mandaron una macana, como Paul Verhoeven con Showgirls (1995), que la verdad que era bastante más original y entretenida. A Verhoeven le costó un Perú volver a ser relevante, a fuerza de guita europea y no yanqui.

Seamos justos: Van Sant no volvió a sus épocas de gloria con las indies con guita fuerte tipo En busca del destino, pero siguió en el terreno que estaba inmediatamente antes de esa, de indies con guita débil que funcionaron bien como Elefante (Elephant, 2003) o Paranoid Park (2007) y repuntando un poco de nuevo con Milk (2008) y así.

Si lo que dijo Van Sant en la entrevista fue cierto o no, si era todo parte de un experimento social a ver cómo reaccionaban las masas ante semejante cosa, nunca lo vamos a saber.

Como excusa es muy colorida y, pasado el tiempo de prescripción, la cosa no fue para tanto.

Pero. como dije en alguna entrega anterior donde también defendía lo indefendible (caramba, estoy empezando a notar un patrón acá), tampoco la remake de Psicosis hizo más tontx a nadie.

Sí habla un poco de una época que no volverá: una época donde esto nos parecía una aberración y no la íbamos a dejar pasar. Y digo que no volverá por algo que el propio Van Sant dice en la entrevista: “Ahora nos dimos cuenta que eso hacía que hacerlo con los comics.”

Bueno si llegaste hasta acá respondeme “Innecesario” en Twitter: esa va a ser nuestra palabra segura de la semana.

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Si te quedó alguna duda, tenés alguna pregunta o estás indignadx por algo podés escribirme acá.

Mis podcasts con distintos niveles de update son Hoy trasnocheLettera 22Un invento sin futuro y Cinefilia ninja y el de Perry Mason con Sebastián Rotstein y el de El asesino sin rostro con Fiorella Sargenti para HBO.

Y no, no hay un razón para que ese anuncio del cine Metro deba estar ahí arriba, más que para recordarnos que allá lejos y hace tiempo una sala normal reponía una película que tenía casi 40 años y la aguantaba por los menos dos semanas.

Gracias por leer y por el interés. Nos leemos el jueves que viene. O el martes, si te copaste con lo otro.

Que estés bien.

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