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190 – Películas que quedan, películas que no

Publicado el 23 de enero de 2024

Viste que me puse un poco memorioso—

“Memorioso pero no rencoroso, como la Chiqui”

— en los envíos de los jueves, correcto.

Que 1998, 1999 y andá a saber cuáles más iban a aparecer.

Y me pasó —ya el jueves pasado con Lebowski, que sigue este jueves, por cierto— que se me aparecieron películas de las que no había hablado por acá, por más que ¡hoy! cuando recibís esto se cumplan cuatro años de este pasquín.

“Y querés que te diga algo, seguro”

No, qué voy a querer. Quiero que te anotes en el nuevo acá, que en marzo se corta si no, pero ya no sé ni cómo decírtelo o capaz ni te interesa.

“El punto”

Gracias. El punto es que hay una película de 1998 a la que, bueno, digamos todo, no le fue tan bien.

“Empezamos”

Pero no es el punto, es el disparador. ¿Conoces a Joe Black? (Meet Joe Black, 1998) de Martin Brest.

Brest, que dirigió Un detective suelto en Hollywood (Beverly Hills Cop, 1984) , Fuga a la medianoche (Midnight Run, 1988) y Perfume de mujer (Scent of a Woman, 1992) tiene una de las filmografías más inexplicablemente cortas que se puedan recordar. Todo concepto cinco películas. Y en gran parte es gracias a que dirigió (y luchó por) ¿Conoces a Joe Black? Y Gigli (2003) también, en qué verga estaba pensando. Pero el “barranca abajo” empezó con “la de Brad Pitt”
Porque la película fue un fracaso extraño: vendió muchos tickets pero no la vio nadie.

“No se entiende la relación”

Justamente: ese es el tema. La gente iba al cine y cuando estaba por empezar, o apenas empezada la película, se levantaba y se iba.

Se levantaba y se iba de una película con Brad Pitt y Anthony Hopkins en 1998, algo que uno supondría es prácticamente imposible.

Y eso es porque la película de Brest tenía una bendición y maldición en la época de su estreno en salas: había sido una de las elegidas para que el trailer de Star Wars: Episodio 1 – La amenaza fantasma (Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma, 1999) se proyectara justo antes.

Quizás sos muy joven y no llegás a comprender el nivel de expectativa que generaba el tráiler de una película de la que no había secuelas ni universos expandidos todas las semanas. Los fans de ese momento (a los que podríamos llamar verdaderos si nos pusiéramos metaleros en nuestros modos) habían esperado quince años para este momento. Habían perdido la esperanza, la habían recuperado—

Bueno, después vieron Episodio 1 y capaz la perdieron de nuevo con Jar-Jark Binks, cómo saber.

El punto es que ¿Conoces a Joe Black?, para la que la gente sacaba entradas solo para ver “las variedades” y se iba contaba con otro punto en contra: duraba arriba de tres horas.

Tal fue la lucha de Brest por que la película tuviera la duración que él había pensado, que las versiones reducidas que el estudio vendió a la televisión y las aerolíneas (que andan cerca de las dos horas) están dirigidas por Alan Smithee.

Y vos preguntrás—

“Bueno, pero las entradas estaban vendidas igual”

Y sí, es cierto, pero la película tenía dos contras: la primera era que duraba arriba de tres horas, lo que le permitía menos funciones o “vueltas” como le gusta decir a los distribuidores acá y segundo, el “boca a boca” del “la gente se escapa de los cines ni bien empieza” no le hace bien a nadie, por más que se pueda explicar.

Podríamos decir que la fama de ¿Conoces a Joe Black? fue una de las primeras fake news de las que tengamos memoria: por más que tuviera una explicación perfectamente lógica “Estos que se van iba a ver el tráiler de Star Wars”, ya aprendimos que la denuncia está en la tapa y la desmentida en un recuadro en la página 48.

“Bueno, muy lindo: ¿eso es todo por hoy”

No, en realidad es la intro, porque: cómo venía haciendo un ejercicio de memoria año a año, se me ocurrió que por acá, que somos menos y más íntimos, podíamos armar una suerte de companion para esos posteos con un tema que me obsesiona que es el paso del tiempo.

“Te vi todo botoxeado la otra vez en Insta”

No me quemés. Hablo de películas que hacen mucho ruido cuando aparecen y cuando caen casi ni se las escucha.

¿Existe una relación entre el hype y el éxito? Podríamos decir que sí, sobre todo si entendemos el hype como “una maquinaria enorme puesta en funcionamiento, primero, para que sepas que quis cosa existe y, segundo y quizás más importante, para que entiendas que si no ves equis cosa vas a quedar afuera de todas las conversaciones que están sucediendo”

Sí, es como volver a la secundaria, pero bueh, es la que nos tocó.

El hype puede, mayormente, generar un éxito, sobre todo si lo que ofrece es algo deseable, o al menos que intrigue a los potenciales espectadores.

El hype, como vimos últimamente, pero quizás esa sea oootra entrega estas obsesivas con las relaciones entre equis y griega, existe una fatiga de los espectadores a ese “más de lo mismo” que se hizo regla.

Solucionado, o casi esto, vamos con lo realmente importante: ¿cuánto tiempo dura esa conversación?

Y una respuesta simple (y bastante acertada) sería “cada vez menos”, nos haría quedar como cancheros y seguir adelante. pero esto no es Twitter (ni Letterboxd, si es por eso), así vamos a tener que elaborar un poco más.
Tanto, que vamos a tener que sacar números. Números que no son míos, sino de unos que se dedican a eso.

Hace su entrada el Grouplens, de la Universidad de Minnesota.

Y vos dirás—

“¿Quiénes son?”

— con entonación de Moria y no estarías erradx. Pero lo que Grouplens hace es bastante genial.

Desde 1995 están indexando críticas de películas, sumando porotos cada vez que una película se nombra fuera de su fecha de estreno.
¿Estás entendiendo para dónde voy, no?

Lo que los de Grouplens están haciendo es muy genial, y se aleja mucho de la boludez hypera del “la película más vista en la primera función del Plaza Oeste de la historia” en la que toda película nace récord, sino en entender el nivel de permanencia de una película en la cultura popular, independientemente del récord mentiroso que haya roto en la primera media hora de su estreno.

Tienen indexados al menos 25 millones de calificaciones de películas desde 1995 y pueden, de esa manera, entender el ciclo que una película tiene a lo largo de ¿su vida? ¿nuestra vida?

Lo que descubrieron (bah, no es mucho descubrimiento, pero sí está respaldado) por números, es que la inmensa mayoría de las películas pasan por un período de “gloria” (o hype, si lo querés ver así) en el momento de su estreno y que, una vez pasado eso, empiezan a irse “por fade”, a menos que sean casos excepcionales.

Justamente, esos “casos excepcionales” son, muchas veces, esas películas con las que nos obsesionamos, revisamos, y terminamos comentando, incluso décadas después de su estreno.

“Las buenas”

Bueno, ya dijimos que no hay “buenas” ni “malas”, pero gracias a estos números sí podríamos entender que hay películas que sobreviven mejor al paso del tiempo.

¿Cuáles son las películas que mejor sobreviven? Qué bueno que hiciste esa pregunta fuera de las cosas lógicas, como podría ser el New Hollywood (incluso dejando sus méritos de lado, por su importancia en la articulación de la historia del cine), una bizarra cantidad de películas de 1994 (Tiempos violentosForrest GumpSueño de libertad) y lo que podríamos esperar de las verdaderas “propiedades intelectuales” del cine (como es el caso de Indiana JonesVolver al futuro o incluso La guerra de las galaxias), la base de datos nos ofrece un paradigma hermoso: el expresionismo alemán.

Sí, no hay que ser físico nuclear (basta con ir a leer las entregas que este mismo pasquín hizo sobre el movimiento) para saber que el expresionismo es muy nombrado por todo lo que genero: el cine de terror sin ir más lejos.

Si esta aparición extraña entre los viajes en el tiempo de Marty McFly y las misiones de Luke Skywalker es porque la gente está viendo o nombrando para quedar bien a Murnau es algo nunca sabremos.

Existe, supongo que ya te diste cuenta porque sos bastante vivx vos, que incluso con películas “taquilleras”, o “tanques” o como las quieras llamar, y es que había en ellas un gesto de originalidad, de probar a ver qué onda que se perdió para siempre.

¿Cuál es la relación de las décadas? Bueno, también se puede hacer, y es la más interesante, porque: ¿de qué películas hablábamos antes y cuáles ahora?

Acá, quizás esté lo más dramático: porque si miramos las más mencionadas de, no sé, los años setenta o sesenta, nos vamos a encontrar con El padrino (The Godfather, 1972), La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) o Alien: el octavo pasajero (Alien, 1979) por los setenta y con Psicosis (Psycho, 1960), 2001, odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) o Lo bueno, lo malo y lo feo (Il buono, il brutto, il cattivo, 1967) representado a la década anterior, por solo nombrar algunas.

Ahora, si nos vamos más cerca en el tiempo, sobre todo las décadas infames (?) del 2000 y el 2010 vamos a ver como el monstruo asoma la cabeza en la ligustrina: la saga de El señor de los anillos, Shrek o la de Batman de Nolan, por solo nombra algunas.

Claro que podríamos decir “ojo que Shrek es Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledované vlaky, 1966) de Jiri Menzel en comparación con la Avatar nueva” y tendríamos razón, pero existe una contraste bastante bizarro entre el hype del pasado y el del presente o pasado cercano.

Con todo esto en el plato, quizás sea pertinente aclarar: si a estas películas a las que les pasó el tiempo y, sin proponérselo (o si) forman parte de un canon de películas buenas, ¿le puede suceder lo mismo a las de ahora?

Es imposible saber, pero si en diez años rompe todos los récords Aw, mis bolas, como en Idiocracy (2006) de Mike Judge, quizás sí, como nos pasa con los thrillers dos por dos de los noventa que hoy parecen de Fincher.

Quizás como adenda, y también para justificar abrir este envío con una película a la que la gente le huye (no era genial, digamos todo) usemos ¿Conoces a Joe Black? de ejemplo: veintipico de años después de su estreno estamos acá hablando de ella.

Ojalá los de Minnesota estén anotando este poroto en la base de datos.

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