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168 – Lo mismo de todos los años, pero distinto

Publicado el 6 de abril de 2023

Cuenta la leyenda que Sam Goldwyn —el de Metro Goldwyn Meyer, claro— solía decir a sus guionistas cuando algo había pegado “Dame lo mismo, pero distinto”

Mandar estos envíos semanalmente (dos por semana, si sos de los martes) se ha convertido en una suerte de eso: a pesar de que todas las entregas son distintas, no dejan de ser entregas.

Y a pesar de que pueden parecer por momentos —o más siempre que cada tanto— los balbuceos de un viejo al borde de la neurosis, pocas cosas están escritas en piedra.

En Míralos Morir se sabe que hay que escribir dos envíos por semana. ¿De qué? Bueno, eso no sé ni yo. Va pasando. Por eso algunos temas, ya después de más de trescientas entregas, están tocados con una puntillosidad oriental y otros aún medio perdidos en una nebulosa.

Lo que sí es cierto, y acá estaba yendo—

“Al fin”

— es que hay pocos tótems de los cuales agarrarse. Te diría que son tres seguro seguro.

En general, cuando se escribe de cine se puede seguir “la efeméride” y escribir de eso solo —quién querría morir del aburrimiento así— o despegar de la efeméride y hablar de otra cosa —he pecado de eso alguna vez—, o simplemente se puede hacer lo que salga en el momento, a pura tripa.

Quiero creer que estos envíos son eso último con algún que otro chiste de la categoría del medio, pero igualmente hay tres mojones que se respetan: navidad, mar del Plata y el Bafici.

Y si viste el calendario sabrás que es momento de este último. Es fecha del año que esperamos ansiosos, nos llega el catálogo y bueno, empiezan las discusiones bizantinas.

Como todos los años, voy a hacerte el favor de peinar ese catálogo, pero no iré sección por sección como todos los años, eso podrías hacerlo vos sin el mayor esfuerzo. Voy a ir en orden de catálogo, pero armando un recorrido de las veinticinco películas que iría a ver yo —más algunos rescates— para que vos agarres tu copia del catálogo y hagas lo mismo.

Si es la primera cobertura de festival de estas que leés por acá, te hago la charlita técnica de todos los años:

“Esta guía de supervivencia es algo que me armé yo con los años y que me rinde a mí, no necesariamente es para todo el mundo: agarrar el catálogo, marcar las que nos interesan, agendarlas de modo que no se pisen y sacar entradas.

Ya si se quiere vivir como un profesional, si hay una película de la que no estamos segurxs y se pisa con otra, sacar entradas para ambas —teniendo en cuenta las sedes— para poder “escapar” a la otra en caso de que la situación lo amerite.

Y, como siempre, cualquier festival es una buena oportunidad para ver en sala películas que de otra manera suelen ser accesibles. Las nacionales, sabemos, suelen tener suerte esquiva si no frecuentamos en Gomón, así que el clásico addagio de “las nacionales a la larga las terminas viendo” a veces aplica y a veces no.”

Sí, copypegué, qué te creés: “El publico se renueva”

Igualmente, nunca está de más decir que: no hay una forma correcta de encarar un festival de cine. Sí quizás una más práctica, pero ni eso, porque depende de la personalidad de cada unx.

Sacado esto del medio, vamos con las veinticinco con las que iría yo —más algunos rescates—, sin un orden en particular más que el del catálogo:

1. Blondi (2023)

Película debut como directora de Dolores Fonzi, que tiene su Premiere mundial en este Bafici, dirige ella, coescribe con Laura Paredes de Piel de Lava y tiene producción de La Unión de los Ríos por detrás. Dan ganas de ver qué fue de todo eso si bien se podrá ver en sala seguramente sin mucho —bueno, eso nunca se sabe— conflicto, podría ser una de las buenas noticias de esta edición.

2. Una claustrocinefilia (A Claustrocinephilia, 2022)

Entendería que es la primera película de Alessandro Aniballi, que fue crítico, guionista y montajista y en esta película —aparentemente, una suerte de ejercicio de montaje— hace de hombre orquesta. La historia de un cinéfilo entrando en la pandemia y encontrando en el cine del pasado ese refugio que otros no podían encontrar. Quizás sea un tema recurrente en este catálogo, o un tema en el que esta selección se va a detener bastante.

3. Clorindo Testa (2022)

La nueva película de Mariano Llinás, que no termina de ser sobre el arquitecto argentino del todo, pero eso es lo menos importante. Porque termina definiendo a Testa y a su padre —el dramaturgo y escritor Julio Llinás— a través de uno y el otro. Quizás verla sea menos confuso que esta explicación que traté de hacer. Para vos que te estás preguntando: 100 minutos. Un corto para Llinás.

4. Conversaciones sobre el odio (2022)

Segunda película como directora de la ¿actriz? ¿mujer orquesta? Vera Fogwill, esta vez en codirección con el documentalista Diego Martinez. Un film en tiempo real basado en el test de Bechdel. Puede sonar extraño y quizás este dato lo extrañe todo aún más: es un thriller. Vale el experimento, aunque más no sea por las ganas de verlo que dan.

5. La vida a oscuras (2023)

Premiere mundial de la nueva película de Enrique Bellande, quien nos deslumbrara muchos años atrás con la genial Ciudad de María (2002), además de ser sonidista de buena parte del Nuevo Cine Argentino y el responsable de la musicalización de Okupas. El tema de este nuevo documental es muy cercano a nuestros corazones, porque no es ni nada más ni nada menos que la vida de Fernando Martín Peña. Sí, alegría sin fin. Sí, otra de las cinéfilas de esta edición.

6. Me gustan las películas (I Like Movies, 2022)

Primera película del canadiense Chandler Levack que cuenta la historia de un cinéfilo de 17 años con pocos skills sociales que consigue trabajo en un videoclub y, bueno, todo suena a coming of age con películas en el medio. Por qué no ¿verdad? Y aún otra de ese tema que vengo encontrando en el catálogo y, repito, no me molesta para nada.

7. Mudos testigos (2023)

Y aún otra de estas que vengo enumerando. Documental colombiano dirigido por Jerónimo Atehortúa y el desaparecido hace poco tiempo y director de festival Luis Ospina, hecho con material de archivo sobreviviente de la etapa muda del cine de este país. ¿Qué sabemos del cine mudo colombiano? Justamente esa es la gracia.

8. Tu coño (2023)

De Gonzalo García Pelayo. Quizás no sea una maravilla, basta con buscar un bio de García Pelayo por ahí y descubrir una historia digna de una película, pero tengo entendido que causó mucho malestar por tener escenas de sexo explícito. Y cuando una película causa mucho malestar en la gente correcta, hay que apoyarla. Así que vas, agarras el portafolios de tu papá o de tu abuelo y sacas entrada.

9. LOLA (2022)

Primera película del inglés Andrew Legge, que cuenta una suerte de historia ¿fantástica? ambientada en los años cuarenta donde dos hermanas inventan una máquina que recibe mensajes del futuro con la Segunda Guerra viniéndose encima. ¿La estoy poniendo porque me copó la sinopsis? Puede ser. ¿Es un piletazo? También. Acompáñenme en esta aventura.

10. Good Old Czechs (2022)

Nueva película del documentalista checo Tomáš Bojár que reconstruye con material de archivo (¿ya estás viendo un patrón, verdad?) la historia de dos pilotos checoslovacos que se escapan del país para ir a pelear en contra de los nazis. Sí, parece el argumento de una de Cannon con Chuck Norris, pero es real y el material aparentemente es hermoso. Planazo ¿verdad?

11. Llamen a Joe (2023)

Película debut de Hernán Siseles, colaborador de Inrocks, Rolling Stone y una lista larga de medios que resulta ser esa película que nadie sabía que necesitábamos: un documental sobre la vida y obra de Joe Stefanuolo, el abogado de los rockeros que tuvieron un apuro. Creo que no hace falta que diga nada más ¿verdad?

12. Pasa cada página – Las aventuras de Robert Caro y Robert Gottlieb (Turn Every Page – The Adventures of Robert Caro and Robert Gottlieb, 2022)

Documental de Lizzie Gottlieb (podríamos definirla como nepobaby) sobre su padre Robert Gottlieb y Robert Caro, editor y escritor respectivamente mientras terminan ¿el último? libro juntos con casi noventa uno y noventa y algo el otro. Sí, una película de viejitos de esas que me gustan a mí. Sí, está para bajar por ahí, pero estas cosas en cine tienen ese qué se yo.

13. Bonnie (2022)

Y aún otra para la lista, en este recorrido casi temático que vengo haciendo de este catálogo del cual hablaré con mayor profundidad al final. Un documental sobre la vida de la directora de casting Bonnie Timmermann, responsable de muchas de las carreras que hoy damos por sentadas. Una visión periférica del cine, con un personaje importante pero en las sombras que sale a la luz.

14. Fragmentos del paraíso (Fragments of Paradise, 2022)

La documentalista KD Davison se pone sobre los hombros una tarea titánica: construir una película con material de diarios íntimos sobre el cineasta experimental y genio todo tipo Jonas Mekas, que dejara esta dimensión hace relativamente poco. Frente a este panorama, solo nos queda dilucidar si la cosa va a ser “A Mekas, Mekas y medio” o si va a servir para acercar a neófitxs a su obra. Vaya este piletazo también.

15. Urf (2022)

Quizás una de las más raras del lote, pero no por eso menos curiosa: un documental sobre la vida de los dobles de riesgo de las estrellas de Bollywood. Esperá, seguí leyendo, no vayas corriendo a sacar entradas. Bueno, hacé lo que se te cante, mamita.

16. Carmelo Saitta, collage 1944 (2023)

Primera película del sonidista Gino Gelsi, que no se aleja mucho en su temática de lo sonoro, porque es un documental sobre el pionero de la música electrónica argentina Carmelo Saitta. Suena —perdón por el chiste involuntario— a una de esas películas que, a pesar de ser argentinas, mejor verlas ya por las dudas de su carrera en salas, ojalá me equivoque, pero con un documental sobre un tema extraño es casi siempre así.

17. Nightclubbing: The Birth of Punk Rock in NYC (2022)

Una de esas de la sección musical que se ocupa de un tema que quizás nos interese a lxs que nos gustan determinados géneros musicales: un documental sobre el club neoyorquino Max’s Kansas City, el CBGB que no era el CBGB y que trajo casi tantas —o incluso más— transformaciones que el otro reducto que tuvo más prensa.

18. Operación Travesti (2023)

Y aún otro documental sobre la siempre interesante figura de Daniel Melero, probablemente el mejor teórico y polemista sobre casi cualquier tema que tiene este país, esta vez focalizando en los veinticinco años de su providencial disco Travesti.  En este caso el “y aún otro” no está para nada justificado, porque el realizador de esta película, el querido Rodrigo Ottaviano, se podría considerar casi “la sombra” del músico hace ya muchos años. Melero siempre es interesante, con estos pergaminos aún más.

19. Semidiós: La leyenda comienza (Su Huan-jen, 2022)

La sección Nocturna —quizás la más interesante siempre junto con la de música y alguna que otra más— este año está tapizada de cine orientalñ extraño. No, no de esas que terminan en Netflix o incluso estrenándose. De gemas oscuras y extrañas en serio. En este caso, una taiwanesa de títeres que promete ser sensacional. Sí, taiwanesa. Sí, de títeres. ¿Tenías mejor plan?

20. Faces of Anne (2022)

Una de horror tailandesa, de la mano de la dupla de realizadores Kongdej Jaturanrasmee y Rasiguet Sookkarn (si, copypegué) sobre una chica que se despierta en un lugar extraño y, bueno, pasan cosas. El cine tailandés de horror es uno de los exports más interesantes que tuvo el género en su ya largo derrotero, y uno de los más concisos a lo largo del tiempo. Mis fichas acá.

21. Inside (2022)

Segunda película del griego Vasilis Katsoupis y una suerte de sensación indie que, nobleza obliga, se puede encontrar por ahí y tiene a Willem Dafoe de protagonista. Sabemos lo que eso significa como señalador de “che, en una de esas está bueno esto” sobre todo viniendo de una propuesta atravesada y sin mucha credencial. Una películas obre el encierro que habla de nuestro —porque eso sí que fue “nuestro” a nivel absoluto— pasado reciente y se anima a meter las patas en el cine de género.

22. Amigo aterrador (Sukeari furendo, 2022)

Una niña rodeada de peluches conoce a un personaje con el que congenia y la cosa se complica en una película súper indie japonesa de dos realizadores que cubrieron casi todos los puestos del rodaje ellos mismos, y que es hasta casi imposible de encontrar en IMdB. Sí, suena tentadora, ¿no?

23. Nuestra película (2023)

Documental experimental colombiano sobre la herencia de muerte y sangre que tiene el país, usando material de archivo —y acá sigue el trend— de la época más violenta del país, armando un enorme collage de sensaciones y ¿certezas? El cine experimental suele ser jugar a color, pero cuando sale el número que queríamos nos deja buscando más.

24. Time Bomb Y2K (2023)

Y aún otro del trend que, como dije hace un instante, puede salir bien o mal. Un documental de archivo —bueno, se ve que la pandemia nos dejó esto también, ¿no? Lo podríamos ir asegurando— sobre esa época extraña de la historia reciente que fue el terror al Y2K, a cargo de Marley McDonald y Brian Becker, dos archivistas de larga data y con HBO detrás de sus espaldas, con lo cual taaaan experimental no va a ser.

25. El maestro jardinero (Master Gardener, 2023)

Premiere latinoamericana de la nueva película de Paul Schrader y quizás lo único interesante en la sección Trayectorias (más de eso más tarde) que tiene más olor a cajón que a fruta. Y una película casi pegada a The Card Counter (2021), lo cual con la edad y fama de Schrader es una noticia realmente hermosa. Quizás sea la mejor forma de cerrar la lista, pero—

— nos quedan los rescates. Sí, podríamos preguntarnos si pasar Nadar solo (2000) de Ezequiel Acuña es una rescate o no, pero también se podrá ver —supongo en DCP restaurado, no tengo precisiones— Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari, 1964) de Sergio Leone y una larga lista de cine de horror británico en la ya clásica sección Britannia Lado B auspiciada por el British Council. En esta ocasión —y atención que ver en salas estas puede ser hermoso— se pasarán Cita con el demonio (Curse of the Demon, 1957) de Jacques Tourneur, Posesión satánica (The Innocents, 1961) de Jack Clayton, El castillo de la Gorgona (The Gorgon, 1964) de Terence Fisher, Pruebe la sangre de Drácula (Taste the Blood of Dracula, 1970) de Peter Sasdy, El ansia (The Hunger, 1983) de Tony Scott y Muertos de risa (Shaun of the Dead, 2004) de Edgar Wright. Sí, es una selección preciosa.

Bueno, hasta acá “las buenas”

Pero esta no sería una entrega del Bafici sin que hagamos un breve balance de lo que pudimos vislumbrar leyendo el catálogo.

Como todos los años —sí, sabemos que in this economy, sabemos que con este dólar, sabemos que Cultura esto y todo eso, pero de todas maneras— se hace muy notorio que hay cada vez menos largos.

En este año quedó de manifiesto con la desaparición de las competencias de cortos y largos por separado, poniendo los cortos dentro de las competencias y panoramas, esto hace que al que mira por arriba crea que hay “más películas” cuando en realidad —no hice la cuenta, pero daría la sensación a vuelo de pájaro— que ya hay más cortos que largos.

¿Es esto grave? Y, si es un festival que toda la vida se caracterizó por prestarle especial atención a los largos, quizás que haya más cortos sea una señal de algo.

No llaman la atención, sobre todo en la sección Trayectorias, la presencia de “los nombres de siempre”, como si esas trayectorias sean de los mismos ¿veinte? ¿veinticinco? directores hace por lo menos una década.

Sí, es el cine de festivales, entiendo esa parte, no soy idiota, pero hasta el cine de festivales ha inventado nuevos nombres y no muchos de esos santos de madera a los que el Bafici le sigue prendiendo velas.

Te quiero llevar tranquilidad y avisarte que sí, hay una nueva Hong Sang-Soo.

Porque, en el fondo, ¿no hago esto todos los años para poner el meme? No voy a hacer declaraciones.

Un poco de polémica, y solo para cerrar. Llama la atención en la programación, sobre todo en la sección de Políticas, la presencia de un documental quizás más cercano al cine de Alex Jones que al cine de este tipo al que nos tiene acostumbrado el Bafici.

¿Seré yo el boludo que lo señale? Claro que no, pero confío que vas a ser lo suficiente vivx como para darte cuenta.

Se hace tan extraña esta aparición, absolutamente disonante, que da la sensación de que hubiera sido puesto “a dedo” y no por programación.

¿Qué prueba tengo yo de esto? Ninguna, pero más sabe el zorro por viejo que por zorro.

Me encantaría decirte que podés comprar las entradas acá o allá y que el catálogo se baja de tal o cual lugar, pero al cierre de esta edición todavía no había nada publicado en la web del festival, cuya única confirmación real es que se hace entre el 19 de abril y el 1 de mayo. 

Buena suerte con eso.

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