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145 – Cannoli y cinefilia, en ese orden

Publicado el 27 de octubre de 2022

Como todos los años para principios de noviembre —antes era en marzo, pero eso nos lo acordamos los viejos— la ciudad feliz se viste de cinefilia para albergar algunas de las proyecciones más esperadas de todo 2022.

Bueno, o capaz menos Sucesos argentinos y bajemos un poco la espuma.

El Festival de Cine Internacional de Mar del Plata, desde hace ya un tiempo, viene “haciendo lo que puede” por seguir subsistiendo, y es de ese modo que lo deberíamos ver: como una historia de esa “resiliencia” que todxs lxs que andan en la movida del wellbeing repiten sin cesar. Resiliencia y películas.

Películas que, como todos los años, son menos. Algo que se puede llegar a comprender teniendo en cuenta que los presupuestos son en pesos atrasados y los festival fees de las películas que quizás puedan resultar más atractivas en dólares contantes y sonantes.

Así es que, antes de empezar con la barrida, vamos con los datos obvios y el arqueo, empezando por los primeros.

El festival, en esta su edición número 37, va a ser 100% presencial —esto es, sin funciones online de ningún tipo— se va a desarrollar entre el 3 y el 13 de noviembre.

El catálogo lo podés bajar de acá (recomiendo esto, es más simple de entender que el online) y la grilla de acá  y la sinopsis y coso online si sos cyberpibx está acá.

Pasados los datos obvios, hagamos el arqueo: este año el festival tiene unas 180 “películas” y el entrecomillado es intencional: según la cuenta que hice a vuelo de catálogo unos 90 de esas 180 son cortos, lo cual nos deja unos 90 largometrajes y una nueva pregunta: ¿cuántas de esas son nacionales? Porque eso, bueno, claro, abarata los costos.

La respuesta, nuevamente a vuelo de catálogo, es más o menos 40. Con lo cual podríamos decir que Mar del Plata este año tiene unas 50 películas extranjeras para ver, sin contar que algunas son en retrospectivas, rescates y todo eso.

“Cipayo, vendepatria”

No, este razonamiento tiene una razón, que lejos está de tirar tierra sobre la organización que bastante hace con lo poco que tiene: las películas nacionales que tienen su premiere en el festival, Cine.ar o Gomón o lo que sea mediante es harto probable que se puedan ver de alguna manera.

Las internacionales, bueno, otro es el cantar.

Sí, vivimos en épocas de Incas y Torrent y la mar en coche, pero sigue pasando la de “acá y ahora” sobre todo con películas que se exhiben en festivales.

Y vos te preguntarás “¿Y para qué quiero esto si no voy a ir?” cosa que es muy probable —yo estaba invitado y me tuve que bajar por dramas de docencia, sin ir más lejos—, bueno: justamente porque como ya dije en ocasiones anteriores, puede servir como una guía “a futuro” en caso de no ir. Una forma de tener una lista de películas nacionales —y estar atento a la grilla de Gomón— e internacionales —y tener el torrent con pilas— cuando llegue el momento.

Y si sos de lxs afortunadxs que se van, bueno, que tengas el catálogo medio peinado por alguien más.

Obviamente, deberías peinarlo vos, y marcar las cosas que te llamen la atención para armarte el festival de tus sueños (?)

Si es la primera vez que vas, voy con mi guía de supervivencia para un festival de cine que es siempre la misma:

“Lo primero que uno debería hacer frente a un festival es tratar de sopesar el catálogo: entender frente a cuántas películas potenciales estamos. Muchas veces festivales grandes, con 400 películas se vuelven inabarcables y son más frustrantes que otra cosa. Los que tienen un número más moderado, todo lo contrario.

Una vez que tenemos una idea del tamaño, deberíamos preocuparnos por su estructura: ¿Cuántas competencias y paralelas tiene? ¿Cómo están delimitadas esas muestras?

Hecho esto, lo más sincero es pensar cuánto tiempo le podemos dedicar, que generalmente se termina expresando en “quiero salir de este festival con equis cantidad de películas vistas.”

Una vez que pasamos por la ecuación de tamaño / estructura / tiempo, nos podemos poner a ver qué cosas hay para ver.

Siempre es mejor apuntar a cosas que no se vayan a estrenar (algo que, hoy por hoy, es todo) o que van a ser de más difícil acceso, pero eso ya va en gustos.”

Y ahora, sin más dilaciones, vamos con lo importante.

El festival como todos los años, tiene cuatro competencias, once panoramas, y doce entre focos y homenajes.

La película de apertura, dedicada a la reciente partida por voluntad propia de Jean-Luc Godard va a ser Sin aliento (À bout de souffle, 1960), además de proyectarse el reciente ¿y esperado? Godard seul le cinéma (2022) de Cyril Leuthy.

Entiendo que Godard se les murió medio “sobre la hora”, porque esta edición en realidad está dedicada a Leonardo Favio a diez años de su partida y se van a poder ver en copias (esperemos) buenas El depedniente (1969), Juan Moreira (1973) y Nazareno Cruz y el lobo (1975).

Y ya que estamos con los homenajes, digamos que los va a en forma de focos primero a: la actriz y directora japonesa Kinuyo Tanaka —que fuera protagonista de Mizoguchi, entre muchos otros—, a Heinz Emigholz, un director del que no se ve mucho y al que siempre es interesante entrar, cortos de Jonas Mekas, y una muy hermosa sección de comedias británicas curadas por Generación VHS, que incluyen gemas como Los enredos de Wanda (A Fish Called Wanda, 1988), Cuatro bodas y un funeral (Four Weddings and a Funeral, 1994) y El regreso de la pantera rosa (The return of the Pink Panther, 1975), además de las quizás menos conocidas Funny Bones (1985) y Local Hero (1983) pasando por And Now for Something Completely Different (1971) de los Monty Python.

Esto es Focos. Homenajes va a haber, además de a Favio y Godard, a la realizadora francesa Patricia Mazuy, a Cecilia Roth, a Ricardo Darín y a la que se creía perdida obra de la productora y directora Renée Oro del período mudo.

Peeeero, los homenajes se completan con ¡la presencia de John McTiernan! y la proyección de Depredador (Predator, 1987) y Duro de matar (Die Hard, 1988).

La verdad que me emociona más esto, qué querés que te diga.

Hecho todo esto, pasemos a las películas más nuevas.

En la Competencia internacional tenemos Cambio cambio (2022) de Lautaro García Candela, responsable de la revista La vida útil, y director de Te quiero tanto que no sé (2018);  El rostro de la medusa (2022) de Melisa Liebenthal que sorprendiera hace unos años con Las lindas (2016), la yanqui How to Blow Up a Pipeline (2022) de Daniel Goldhaber, director de Cam (2018), que seguramente viste en Netflix; la ¿crowdfundedLa uruguaya (2022) de Ana García Blaya que nos dejó con ganas de ver qué más hacía después de Las buenas intenciones (2019); la paraguaya-francesa Lobo e Cao (2022) de la portuguesa Claudia Varejão; la boliviana Los de abajo (2022) de Alejandro Quiroga; la portuguesa O trio em mi bemol (2022) de la veterana directora Rita Azevedo Gomes; la suiza Réduit (2002) de Leon Schwitter, director debutante; la brasileña Saudade fez morada aquí dentro (2022) de Haroldo Borges; la canadiense So Much Tenderness (2022) de Lina Rodriguez, There There (2022), la nueva del siempre querido Andrew Bujalski; y Tres hermanos (2022) de Francisco J. Paparella, que viene de dirigir Zanjas (2015).

La competencia latinoamericana viene con: Amigas en un camino de campo (2022) de Santiago Loza, si sos de hacerte esas cosas (?): la extrañísima Anhell69 (2022) del colobiano Theo Montoya; la boliviana El visitante (2022) de Martín Boulocq; ERRANTE. La conquista del hogar (2022) de la fotógrafa Adriana Lestido; la mexicana Huesera (2022) de Michelle Garza Cervera; la brasileña-portuguesa Mato seco em chamas (2022) de Joana Pimenta —enorme apellido— y Adirley Queirós; la chilena Notas para una película (2022) del veterano Ignacio Agüero; la belga-costarricense y andá a saber de cuántos países más Tengo sueños eléctricos (2022) de Valentina Maurel; la brasileña Tinnitus (2002) de Gregorio Graziosi y la esperadísima —real— Trenque Lauquen (2022) de Laura Citarella y sus cuatro horas veinte de duración.

En la competencia argentina tenemos: Barrio modelo (2022) de Mara Pescio, que el año pasado dirigió Ese fin de semana (2021); Búfalo (2022), la nueva de Nicanor Loreti con Maravilla Martinez de protagonista; El amor vendrá como un incendio forestal (2022) de Laura Spiner; Hace mucho que no duermo (2022) de Agustín Godoy; la siempre esperada Herbaria (2022) del querido Leandro Listorti; Juana Banana (2022) de Matías Szulanski que tiene una filmografía algo variopinta; Luminum (2022) de Maximiliano Schonfeld; Náufrago (2022) de Martín Farina y Willy Villalobos; Sobre las nubes (2022) de María Aparicio y Te prometo una larga amistad (2022) de Jimena Repetto que se corre de la literatura y debuta en el largometraje.

La competencia restante —de largos, eso es— es quizás la más interesante siempre junto con una o dos secciones más y es Estados Alterados. En ella vamos a encontrar: la canadiense A Woman Escapes (2022) de Sofia Bohdanowicz, Burak Çevik y Blake Williams; Afterwater (2022) del yugoslavo Dane Komljen; la brasileña Filme particular (2022) de Janaína Nagata; la portuguesa Fogo-Fátuo (2022) del veterano en “la ruta del canapé” João Pedro Rodrigues; la alemana Human Flowers of Flesh (2022) de Helena Wittmann; la canadiense Geographies of Solitude (2022) de Jacquelyn Mills; la ¿yanqui? ¿argentina? Lockdown Diaries (2022) de Jeff Zorrilla de quien ya vimos Monger (2016) y no terminamos de saber qué pensar y la australiana The Plains (2022) de David Easteal, además de algunos cortos metidos para hacer “bulto”.

Y de ahí pasamos a los Panoramas, con Autoras y Autores, donde tenemos “las nuevas” de muchos nombres conocidos, como podrían ser: Rodrigo Sorogoyen, Tarik Saleh, Bertrand Bonello, Serge Bozon, Mark Mylod, Sebastián Lelio, Sam Mendes, José Celestino Campusano porque no vaya a ser que haya un festival sin que le programen algo, Alice Rohrwacher, Alexandre O. Philippe con un nuevo documental de cine, esta vez de la obra de David Lynch, Jafar Panahi, Albert Serra, Raúl Perrone, que bueh, lo mismo, Abbas Fahdel, Jonás Trueba, Isaki Lacuesta, Mia Hansen-Løve y por supuesto Hong Sang Soo pero, quizás lo más importante de todo esto sea la proyección de un nuevo corto de Lucrecia Martel llamado Camarera de piso (2022).

En Nuevas Autoras y Autores se trabaja el mismo concepto de la sección anterior, pero quizás con menos festivales encima, con películas como, entre otras: Alcarràs (2022) de Carla Simón; I Love My Dad (2022) de James Morosoni; La nuit du 12 (2022) de Dominik Moll; Matadero (2022) de Santiago Fillol o Unrest (2022) de Cyril Schäublin.

A esto le sigan las Galas, que es medio como el “fuera de competencia” de Bafici: películas que quieren pasar y no saben muy bien dónde. Algunas de las incluidas son: A Bit of Light (2022) de Steven Moyer; Ardiente paciencia (2022) de Rodrigo Sepúlveda o El método Tangalanga (2022) de Mateo Bendesky.

El Panorama Argentino, algo corto, se completa con unos cinco films, de directores como Soledad Velasco,  Miguel Zeballos, Andrea Braga, Clara Cullen, Francisco Novick y Lucía van Gelderen.

En la sección de Mar de Chicos y Chicas —este año reducida a un corto y tres largos— se va a proyectar el Pinocho (2022) de Guillermo del Toro, que ya debería ser veneto suficiente para los que comulguen en esa iglesia.

Banda sonora original, un clásico del festival con documentales musicales, este año solo tiene tres: Hallelujah: Leonard Cohen, a Journey, a Song (2021) de Dayna Goldfine y Dan Geller; The Return of Tanya Tucker: Featuring Brandi Carlile (2022) de Kathlyn Horan y, quizás la más esperada por todos: La danza de Los Mirlos (2022) de Álvaro Luque.

Las Venas Abiertas intenta ser un Hora Cero nacional, con los nombres de siempre.

Hora Cero, en cambio, tiene unos cinco títulos a los que habría que prestarle especial atención como siempre: The Banshees of Inisherin (2022) de Martin McDonagh; Project Wolf Hunting (2022) de Kim Hong Sun y  Mandibules (2020), Fumer fait tousser (2022) y Incroyable Mais Vrai (2022) del genial Quentin Dupieux.

A esto sumarle proyecciones de películas centenarias con música en vivo (entre ellas la genial Häxan) y rescates de películas como La guerra gaucha (1942) de Lucas Demare o el corte completo de Cuerpos invadidos (Videodrome, 1983) de David Cronenberg, que viene acompañado de un libro colaborativo en el que participé, pero tampoco estoy acá para hacerme propaganda.

Este es Mar del Plata este año. ¿Vas? genial, agarrá el catálogo y fijate qué querés ver vos sin escucharme a mí ni a nadie. ¿No vas? Anotate películas que te hayan resonado en un cuaderno porque el cine, y sobre todo el bit torrent, siempre dan revancha.

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